expresiones

Monday, January 15, 2007


El buscador de cabezas
Antonio Ortuño
Joaquín Mortiz, 2006


En esta ocasión me complazco en presentarles a alguien que eh decidido invitar en esta publicación. Un bajista excelente, como amigo aun mejor, y como analista literario… lean esto y sabrán a lo que me refiero.

Nos recomienda el libro: El buscador de cabezas, de Antonio Ortuño.



Atrocidades para disfrutar

Es una confesión desde el exilio, pero sin ánimos de redención; lo que mueve en primera instancia al confeso a escribir una especie de “recuento de los daños”, es el dinero prometido por un editor por el manuscrito, pero quizá debajo de la superficie en el motivo primario exista una segunda lectura: la añoranza por su vida antigua, aunque no precisamente nostalgia por la tierra que dejó, y esto deja en claro desde el principio el perfil de quien lo escribe. Alex Faber es un skinhead renegado quien terminó como periodista. En su juventud formó parte de lo que podría llamarse un movimiento fascista (fachas les dicen en la novela), pero terminó como reportero de un periódico de izquierda. El escenario es un país sin nombre, aunque a todas luces latinoamericano por la asociación de su condición (impunidad, violencia, desigualdad, corrupción), en donde la ultraderecha, al tomar el poder, cambia sus ropajes de populista por el vestido de la dictadura y se dedica a ejercer sembrando el miedo en los “enemigos” del régimen —básicamente los sectores liberales del país—, mediante una opresión sazonada por agentes-gorilas, e informantes en todas partes. Esto último incluye a Faber, quien ahora con los colores del otro bando, desde la comodidad del cinismo y el temor disfrazado de indiferencia, pasa por encima de sus amistades. Nuevas y viejas.
Pletórica de estilo y una prosa cuidada, El buscador de cabezas, primera novela de Antonio Ortuño (Guadalajara, 1975), logra ser a todas luces una obra bastante recomendable por muchas virtudes, y de la cual una alegoría que me parece acertada es como si se tratara de un filme que es a la vez thriller noir y político, enfocándose más en los límites humanos y sus acciones (con sus respectivas reacciones y consecuencias), mostrados en una paleta de personajes que se dejan ver sin tapaderas como seres que detonan en el lector sentimientos encontrados: lo mismo atraen que repelen; entre ellos (y cada uno con su debida cuota de demonios sobre la espalda), hay un cardenal, un terrorista, una fotógrafa llena de tatuajes y arracadas, el esposo de ésta, un poeta quien la golpea, y por encima de todos, Faber, quien deshebra en esta especie de recuento sobre pedido los complots, cadáveres y traiciones que desembocaron en los hechos que encaramaron a la ultraderecha al poder, y que a la vez llevaron a Faber a pasar el resto de su existencia como extranjero.
Ortuño sabe lo que hace. Sin profusión de palabras de relleno —como si se las pagaran a destajo—, pero tampoco en actitud de narrativa lacónica, asesta frases certeras, contundentes, no al grano pero sí efectivas, que crean una atmósfera de familiaridad y complicidad con el lector, pero esquivando el lenguaje coloquial con gracia. Por si fuera poco, en sus páginas no deja de existir un agradecible humor de talante sardónico y oscuro, en donde la acidez lleva la justa medida para aguijonear con cada golpe. No obstante, la máxima virtud en El buscador de cabezas es que no baja la guardia, y por eso lleva un ritmo ágil con la fluidez meritoria que hacen inadvertidas sus casi 250 páginas, mediante el envolvimiento de una ficción bien manejada bajo los estatutos del suspenso y la ignominia. Y a pesar de que su primera mitad es de una excelsitud literaria que resiente un leve bajón en su segunda parte —mostrando un horror más gráfico, por llamarle de alguna forma, lleno de violencia e insolencia—, es a fin de cuentas una obra de alcances magistrales, que nos hace afortunados testigos del fulgor en el arte narrativo y literario de Antonio Ortuño, aunque escriba de atrocidades y canalladas.

El buscador de cabezas
Antonio Ortuño
Joaquín Mortiz, 2006


Me alegro de contar en esta ocasión con un invitado, y espero poder hacerlo mas seguido, y aprovechar así, el conocimiento de otros personajes.

Te agradezco mucho Javier Carrillo (goofy) por aceptar la invitación, y así te recuerdo que estas ayudando a promover la lectura. Te deseo todo el éxito posible para este 2007, y que Stonefront coseche lo sembrado de una vez por todas, que su esfuerzo ya merece verse recompensado.

Goofy forma parte de Stonefront, una de las mejores bandas de Rock and Roll hoy en día, visita…

www.myspace.com/stonefront
http://www.stonefront.com.mx/


Un fuerte abrazo.

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